Huelva y el Jamón más caro del mundo


Recientemente escuche en las noticias que el Jamón (Ibérico) más caro del mundo se vende en Huelva a un precio de 4100 euros la pieza. Lo llamativo de esta noticia además del precio, es la cantidad y a forma de venta de este alimento.
Este jamón es el único que se saca de la raza Machado de Jabugo, lo produce un catalán llamado Eduardo Donato. Lo sorprendente de esto, y es lo que me llevo a escribir esta entrada, es que este individuo que tan solo vende unas 80 piezas al año carece de internet y apenas tiene cobertura en móvil. Más sorprendente es que este jamón, a pesar de la dificultad para comunicarse con el vendedor, se vende en diferentes puntos del globo, tales como Bruselas, Berlín, Viena o Hong Kong.
Viendo el precio se puede pensar en lo exorbitado de esta cantidad, sin embargo, una vez se conoce el origen de este producto y su historia podemos ver como esta justificado. Antes de mencionar algunos factores que determinan el precio es necesario mencionar la dificultad y tiempo de crianza de los cerdos de los que se saca el jamón, fruto de la crianza ecológica a la que están sometidos; así como que el curado del jamón puede llegar a tardar hasta 6 años. Por esto los costes internos de “fabricación” son sumamente altos, pues exigen el mantenimiento de la raza y de la finca donde se crían durante un tiempo de más o menos 10 años desde el nacimiento del animal hasta su posible venta. A su vez la capacidad productiva es baja y muy oscilante, al depender de factores externos (tiempo, lluvias, enfermedades, etc.). Por todo ello el empresario necesita establecer un alto precio para poder mantener la actividad de su empresa.
Analizando los canales de distribución de este alimento se puede apreciar que la venta de este producto carece de intermediarios, es decir, se trata de un canal de venta directa entre consumidor y vendedor. La forma de comprar este producto es vía telefónica o por email, lo cual es cuanto menos extraño a la par que difícil pues como el propio Eduardo ha asegurado en entrevistas muchas veces pierde pedidos por no poder comunicarse con sus posibles clientes. Pese a ello, Eduardo entrega los jamones a domicilio. Teniendo así una forma de distribución exclusiva y directa a aquel que tiene suerte y consigue que le cojan el teléfono.
En conclusión, puede que esta forma de distribución no sea ni la más eficaz, ni la que mayor rentabilidad puede dar, pero no por ello implica que sea mala. Es posible que a algunos consumidores, como podría ser yo mismo, esta dificultad de conseguir el producto le otorga un aliciente más al jamón y lleve a un mayor interés .por el mismo




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